Capítulo 2: Despertando en un nuevo mundo


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DESPERTANDO EN UN NUEVO MUNDO

 

 

Esa mañana, cuando Luis Alberto despertó, tuvo la impresión de que el mundo se sentía muy diferente. Estuvo viendo el techo de color blanco por un largo rato, preguntándose si lo estaba imaginando. Pero, al mirar a su alrededor, nada parecía diferente. Las mismas paredes de color verde, el piso alfombrado y los estantes llenos de libros y juguetes. Su habitación era tal como se suponía que debía ser.

«¿Lo estoy imaginando?», se preguntó. O quizá todo se debía al sueño.

No recordaba de qué trataba el sueño en sí. Eso, sin embargo, era normal. Uno no recuerda exactamente todo lo que sueña. Tiene que ser un sueño especialmente intenso para que no se desvanezca de inmediato en cuanto tus ojos se abren y regresas al mundo de la vigilia, dejando atrás todo lo que pasa en Las Tierras del Sueño.

¿Las Tierras del Sueño? No sabía de dónde salió ese término; si lo escuchó en algún cuento o en la televisión. Al final, decidió que eso no importaba. Le gustaba cómo se escuchaba.

Pero volvamos al sueño y lo que pasó en él. Había una habitación blanca; eso sí que podía recordarlo. También muchas sillas. Que, por cierto, no eran nada cómodas. Le recordaba la sala de espera del hospital, aquella vez que habían operado a la abuela Graciela.

¿Era eso? ¿Había estado soñando con la sala de espera del hospital? No podría decirlo.

 

Iniciando recopilación de datos sobre el estado actual del mundo...

 

Luis se talló los ojos. Luego miró el reloj despertador. Las seis de la mañana con veinte minutos.

Se levantó de golpe de la cama al caer en cuenta de que ya era de día. ¡Era el primer día de clases! Las vacaciones de verano habían terminado. ¿Cómo pudo olvidarlo?

El niño, que recientemente había cumplido nueve años, se dirigió hacia su cómoda. Abrió la puerta, sacó su uniforme escolar y lo dejó sobre la cama. Luego, se dirigió hacia el baño para ducharse.

Llevaba dos minutos en la regadera cuando escuchó que llamaban a la puerta del baño.

—¡Está ocupado! —anunció.

—¿Luis? —preguntó la voz de un hombre…

Ese era su padre, recordó. ¿Cómo pudo olvidarlo? Parecía que ese sueño le había revuelto la mente por completo.

—Vaya —comentó su padre—. ¿Tan temprano? Usualmente, no te despiertas tan pronto en días de escuela.

—¡Hoy es el primer día de clases!

Su padre soltó una carcajada divertida.

—Cierto, cierto. Dime, ¿estás impaciente por ver a tus compañeros?

Luis respondió afirmativamente.

—Muy bien. No tardes mucho. Tu mamá se enojará demasiado si se te hace tarde por eso.

—¡Ya sé!

Escuchó a su padre alejarse.

Luis permaneció unos minutos quieto, disfrutando del agua tibia de la regadera. Era relajante. Su mente seguía vagando de regreso a ese sueño, tratando de recordar más detalles.

¿Había una mujer? Sí, recordó. Una muchacha de cabello rojo, y muy enfadada. No recordaba si él le había hecho algo, solo que ella estaba enojada con él.

Sacudió la cabeza y cerró la llave del agua para lavarse el cabello. No tenía caso perder más tiempo en eso.

Como confirmando ese pensamiento, la voz de su madre llegó desde la planta baja.

—¡El desayuno está listo!

Luis se apresuró a terminar de ducharse y salir del baño.

Cuando llegó a la mesa del comedor, su madre estaba sirviendo los huevos revueltos. Su padre ya tenía el café de la mañana y estaba leyendo el periódico. Su hermana menor, de cuatro años, picaba distraídamente un plato de fruta.

La pequeña levantó la vista y lo saludó con una enorme sonrisa.

—Buenos días, hermanita. ¿Dormiste bien?

La niña asintió con uno de esos gestos exagerados típicos de los niños pequeños.

—Buenos días, cariño —lo recibió su madre, mientras dejaba la canasta con tortillas de maíz en el centro de la mesa—. Te levantaste tú solo —dijo—. ¡No puedo creer que ya seas tan grande! —terminó con un suspiro de añoranza.

—Buenos días a ti también, mamá.

La mujer enarcó una ceja. Esa era una respuesta un poco extraña para su hijo. Demasiado sarcástica.

 

Recopilación de datos del estado del mundo al 100 %...

Comenzando el proceso de fusión final de la personalidad del «Usuario» con rango Autor y la del «Personaje Principal» Luis Alberto Quevedo Góngora...

 

Luis parpadeó un par de veces. Había creído ver algo. Una especie de destello azul.

La voz de su padre lo distrajo, haciendo que se olvidara de eso:

—¿Recuérdame de nuevo? ¿Qué curso comienzas? ¿Primero?

Luis miró a su padre entrecerrando los ojos.

—¡Oh, cierto! ¡Segundo!

—Cuarto, papá. Hoy comienzo el cuarto grado.

—Vaya, ¿cuarto grado ya? ¡De verdad que ya estás muy grande!

Luis consultó el reloj del comedor. Eran las siete con cinco de la mañana. La escuela comenzaba a las ocho. Pero, dado que estaba a tres cuadras de distancia, tenía tiempo.

La conversación entre sus padres fue lo normal de cada mañana. Su padre iba a ir a la central de abastos a recoger el nuevo pedido para la tienda familiar. Mientras que su madre planeaba dejar a Laura, la hermana menor de Luis, en el jardín de niños para el primer día de clases. Luego, mientras ambos niños estaban en la escuela, aprovecharía para ir a hacer compras de comestibles que le hacían falta.

Terminaron de desayunar.

Luis fue al baño a lavarse los dientes y luego regresó a su habitación para vestirse. El uniforme se conformaba por una camisa blanca, un pantalón negro, zapatos del mismo color y una corbata a juego.

A las siete y cuarenta y tres minutos ya estaba en la puerta con su mochila al hombro, listo para comenzar el primer día de clases.

—¿Ya estás listo? —le preguntó su padre, cuando se reunió con él en la puerta de la casa. Al ser el primer día, iba a acompañarlo a la puerta de la escuela.

Luis asintió.

—¿Seguro de que no olvidas nada? —inquirió su madre.

—Revisé tres veces anoche antes de dormir. Y otra vez hace un momento, como aconsejaste.

Su madre lo miró un momento. Por un instante, Luis creyó ver una pizca de duda en ella. Luego, sacudió la cabeza.

—Muy bien.

—¿Te vas ya? —preguntó su hermana, sentada en el primer peldaño de la escalera cercana.

—Te veré en la tarde, enana.

La pequeña Laura lo miró con ese gesto que Luis denominaba «cara de monstruo». Las cejas fruncidas y la nariz arrugada.

—¡No soy una enana! —se quejó.

Luis le sacó la lengua.

—¡Niños! —les riñó su madre.

—Vamos, o se nos hará tarde —dijo su padre, consultando su reloj de pulsera.

Luis asintió y salió con su padre hacia la cochera.

Por un momento, el niño tuvo una sensación extraña. Al dejar su casa esa mañana para ir a la escuela, se sintió como un aventurero que salía de casa para comenzar el viaje épico de su vida.

Sacudió la cabeza. ¡Qué pensamiento más ridículo! Debían ser solo los nervios por regresar a la escuela después de dos meses y medio de vacaciones.

Sin embargo, mientras caminaban las tres calles entre su casa y la escuela, esa sensación solo creció más.

 

Fusión de personalidades terminada con éxito al 100 %...

Estadísticas bases de los atributos físicos, sociales y mentales configuradas al Nivel 1...

Proceso de acumulación de experiencia iniciada. A partir de este momento, todas las acciones del «Usuario» aumentarán el Nivel de los atributos básicos y permitirán desbloquear las habilidades asociadas a ellos...

 

Como ya había pasado varias veces esa mañana, Luis creyó ver un destello azul frente a él. Sin embargo, duró tan poco que simplemente lo ignoró.

Respiró profundamente. Siguió avanzando junto a su padre por la calle. Otros niños y sus familias pasaron junto a ellos camino a la escuela.

—¡Buenos días, Luisito!

Luis hizo una mueca. Esa era Cecilia, su mejor amiga, a quien desde el año anterior le había pedido que dejara de llamarlo así. ¡Tenía nueve años, por Dios! Ya no era un niño pequeño.

—¡Buenos días, Ceci!

Su amiga estaba sonriendo, mostrando sus dientes. El cabello castaño rojizo atado en dos coletas a ambos lados de su cabeza.

—¿Listo para el cuarto grado? —preguntó ella, mientras volvían a caminar.

Detrás de ellos, el padre de Luis y la madre de Cecilia conversaban sobre quién creían que podría ser el profesor de cuarto grado ese año.

—Eso creo —respondió Luis.

La sensación de que algo estaba comenzando ahora era más intensa.

 

Configuraciones iniciales terminadas...

Limpiando archivos temporales...

Nueva misión iniciada: «Amistad de la infancia»...

 

 


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